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10% inspiración, 90% transpiración

Rápido, rápido, que se acerca la hora. Rápido, rápido que sólo tengo 2 horas para terminar. Rápido, rápido que se va el tiempo. Rápido, rápido que voy lenta. ¿Qué hago para que llegue la inspiración? Pues para empezar, calmarte, la inspiración es de esa sensación de aire que nos hace respirar, soñar y sentir. Mientras más presionada se siente, menos aparece, busca un refugio para no ser encontrada y al perderla empezamos a transpirar, como si la tuviéramos que buscar en un bosque lleno de piedras y recovecos, donde tenemos que buscar bajo las ramas o sobre los arbustos, donde hay animales peligrosos que nos pueden saltar sin previo aviso. La mejor manera de encontrarla es a través del juego o del color. Piensa en palabras que te gusten y juega con ellas, o saca un cuaderno y pónte a dibujar o si no quieres dibujar sólo colorea y colorea, entonces sin darte cuenta llegarán las ideas, podrás ir pensando en temas, situaciones protecciones, comida (ay, esa no), puedes imaginar algo con lo...

El recorrido

Escribir es una de sus fascinaciones, llegar a lugares conocidos y desconocidos a través de las palabras, poder despertar imágenes en los lectores y lograr que imaginen más. Esa es su mayor intención, lograr hacer que surjan personajes, lugares y situaciones inesperadas, pero existe un problema, el famoso final, ese al que muchas veces no sabemos como llegar, ese al que le falta algo para ser espeluznante, ese al que le faltó punch, ese al que todos critican porque no es como lo habían imaginado, ese que salió de churro, ese que era la solución más fácil, ese que tenía que ser de otra forma pero que afectaba las creencias de algunas personas, ese que requiere de mucho estudio para que sea creíble, ese que salió bien cursi, ese que es demasiado infantil o demasiado imaginativo, ese que no tuvo gracia, ese que fue demasiado abstracto para entenderle, ese que no dio miedo, en fin todos los contras se agolpaban en su cabeza y no lo dejaban terminar, eran como aves de rapiña robándole las i...

Ver más allá

Amanda vivía con 2 cucarachas, 4 gatos, un colibrí y un castor. Tenía montones de papeles que tenía que archivar. Eran las reseñas de sus viajes, con fotografías y anotaciones. La consigna era que podría viajar más hasta que lograra tener en orden la información. Muchas veces se desesperaba porque no le veía fin a esa tarea titánica y la desesperación por regresar al mar hacía que perdiera la concentración, le gustaría que sucediera como en los cuentos en los que los animalitos del bosque ayudaban a alzar la casa, pero en este caso el único que ayudaba era el castor, arreglaba aquí, arreglaba allá. Las cucarachas sólo se dedicaban a ensuciar todo lo que podían, se llenaban las patas de mugre y la metían a la casa, pareciera que les divertía echar a perder el trabajo ajeno, pero no soportaban que se les hiciera alguna crítica pues ellas eran las sobrevivientes del holocausto nuclear y eran una especie muy evolucionada que se adaptaba a cualquier circunstancia, ellas sabían lo que se de...

Una noche lluviosa

Y de repente la lluvia se escucha durante horas afuera de mi balcón, su insistente chipi chipi me invita a recordar el hermoso sonido del mar, de las caídas de agua en el bosque y de las sensaciones del agua en mi cabeza. Una serie de recuerdos se agolpa en mi cabeza y mis dedos no son lo suficientemente rápidos para transcribir todas esas sensaciones y alucines que tengo. Las teclas y el sonido de la lluvia parecen unirse en ritmo para que yo pueda seguir pensando y la letra con la que escribo me recuerda una máquina de escribir toda escandalosa con la campana de fin de renglón y esa palanca extraña para girar el rodillo y continuar la redacción. De pronto salto a otro tema y recuerdo un documental sobre la vida de J.K. Rowling en el que tuvo que darse que cuenta que una de las cosas que más disfruta es escribir. Escribir es un ejercicio con uno mismo, donde arroja sus anhelos, deseos y miedos al mismo tiempo, mientras escucha a su corazón mientras piensa en la ortografía y desconfía ...

más de 2 años sin escribir y de repente entro por casualidad a ver este blog

Bien dicen que al pasarla bien, todos nos olvidamos de escribir, de tristear y de quejarnos. Lamento decir que soy de esas personas je je. Y a pesar o a favor de todo, hoy quiero agradecer a todas las cosas, a todas las personas (buenas y malas, pues de todas formas aprenderé algo de ellas) el que hoy pueda escribir algo lindo, cursi y corto :D

¡No grites!

Durante toda mi vida, cualquier $%&/(! me dijo esta frase, pero las que me daban más coraje eran las que me decía el viejo cascarrabias de barba negra tupida que vivía en una casa lúgubre, tenía un gato negro y una esposa de largo cabello que casi le llegaba a la cintura.

R.I.P

Es una lástima que Restín se haya ido del circo. Era un gran payaso. Me hacía reír mucho. A todos nos sorprendió que se fuera (sobretodo a mí, pues pensé que nunca se atrevería a realizar un cambio, pues a pesar de ser divertido era bastante pasivo). Obviamente y como buen cobarde no se atrevió a despedirse de nadie, sólo dejó una nota "los amaré siempre".