Ver más allá
Amanda vivía con 2 cucarachas, 4 gatos, un colibrí y un castor. Tenía montones de papeles que tenía que archivar. Eran las reseñas de sus viajes, con fotografías y anotaciones. La consigna era que podría viajar más hasta que lograra tener en orden la información. Muchas veces se desesperaba porque no le veía fin a esa tarea titánica y la desesperación por regresar al mar hacía que perdiera la concentración, le gustaría que sucediera como en los cuentos en los que los animalitos del bosque ayudaban a alzar la casa, pero en este caso el único que ayudaba era el castor, arreglaba aquí, arreglaba allá. Las cucarachas sólo se dedicaban a ensuciar todo lo que podían, se llenaban las patas de mugre y la metían a la casa, pareciera que les divertía echar a perder el trabajo ajeno, pero no soportaban que se les hiciera alguna crítica pues ellas eran las sobrevivientes del holocausto nuclear y eran una especie muy evolucionada que se adaptaba a cualquier circunstancia, ellas sabían lo que se debía hacer y siempre tenían la razón (o al menos ese era su discurso). El colibrí sólo revoloteaba y contaba sus aleteos, pero algunas veces le daba migraña la velocidad y tenía que quedarse en estado de contemplación. Tres de los gatos jugaban y dormían casi todo el día, pero el cuarto gato amaba pasar el día frente a la televisión, observando todo lo que sucedía en otros lugares, estaba atento a todo lo que se moviera y algunas veces se hartaba del encierro y salía a acicalarse en el sol.
Amanda desesperada quería pisar a las cucarachas, pero esa era la solución más fácil y ella no era de las que mata animales, todos deben tener la oportunidad para entender su propósito en la vida. Entonces ideó un plan para limpiar la suciedad de las cucarachas con un sensor láser. Así se ahorró el discurso, optimizó el tiempo, arregló todos sus pendientes y el viaje tan esperado llegó para enseñarle que es importante idear soluciones diferentes sin depender de ideas ajenas o de tratar de convencer a animales evolucionados que no quieren cambiar. Es mejor salir pronto del atolladero, por muy aburrido que se vea, encontrar soluciones creativas para obtener felicidad. Decidió buscar amigos nuevos y encontró dos lobos, un tigre y un oso. Los lobos le daban confianza y protección, el tigre lecciones de astucia y el oso le daba lecciones de paciencia y amor, poco a poco Amanda fue encontrando a su familia y al mismo tiempo se encontró a sí misma.
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