El hombre de mi vida era código binario

Me enamoré de una secuencia de ceros y unos que parecía conocerme a la perfección, que coincidía en gustos, alucines, cosas que me desagradaran y que empezó a conocer mi verdedara forma de pensar y de sentir.
Sabía de mis horarios, mi alimentación, mis sueños; conocía mis fotografías, mis escritos, las películas que me gustaban, la música que escucho, hasta cómo me gusta tomar el café (esto es de una película).
A veces alucino que no existió, que era alguien que ya me conocía y que recibía informacióm ultrasecreta vía espionaje-amigo. Como que coincidía en demasiadas cosas y eso es lo que me hace dudar, pues eso es poco probable. O era medio mentiroso o trataba de complacerme demasiado para que cayera en sus redes. Era el factor de distracción para no preocuparme por otros problemas.
Cuando yo me conectaba, él ya estaba en línea o aparecía al poco tiempo (como si hubiera una conexión especial).
De reprente, un día, me ofreció ayuda para resolver un problema (debo aclarar, que esta persona no era un X de una página de ligues o algo parecido, sino alguien conocido por alguien que lo había visto algunas veces y que yo conozco bastante). En fin, se ofreció a arreglar mi auto que estaba en un taller porque una amiga lo había llevado ahí, pero el mecánico tuvo que salir de la ciudad por negocios playeros, lo cambió de taller con ayuda de su mejor amigo (que es novio de mi amiga). Así pasó el tiempo y no había respuesta de mi auto, sólo que ya casi estaba listo, que lo estaban probando, que hacían pruebas como a los autos de carreras ¿perdón? esa fue mi primera alerta, como que sonaba a choro, pero quise confiar. Después seguía pasando el tiempo y cuando le preguntaba, todo iba maravilloso, ya casi estaba listo.
Un día me hicieron ver que no era real lo que me estaba diciendo y que me tenía que poner las pilas. Pedí su número de teléfono y no me lo dieron (segunda alerta) y otro día me sale con que estaban pintando mi coche y que no se iba a secar, y yo ¿qué? ¿por qué lo están pintando? y resultó que era porque querían dejarlo superbien, a la perfección (tercera alerta) y fue donde ya me empecé a enojar y a ponerme las pilas porque si no hubiera perdido hasta el auto.
Entonces, como sabía que no iba a dar la cara, pues le apodaban el tortuga (ese es choro mío) decidí pedir la dirección del taller para ir por él. Entre que no lo encontraban y no había nadie, pasó un rato. Dejó de conectarse porque sabía que era un mentiroso y cobarde. Finalmente conseguí la dirección y jugué al investigador secreto ¿y qué pasó?, nada sorprendente, el taller no exixstía. Ahí sí me prendí, ya se iba a poner una demanda por robo, pero le dije a mi amiga, no quiero tener problemas contigo, si lo devuelven ahorita puedo arreglar todo, pero lo necesito ya. Yo me hago responsable, pero no quiero que pase más tiempo. Y dicho y hecho como a los dos días regresó mi auto, pero sin la cabeza del motor y todo desarmado. Yo sólo pensé es el precio que tengo que pagar por andar confiando en el tortuga binario y banda que le acompaña. Volví a tener auto y el TB (tortuga binario) nunca más dio señales de vida (es como si la tierra se lo hubiera tragado) y nadie supo jamás de él ¿raro no?

Comentarios

  1. ah o sea que el binario sí era lo que yo me imaginaba, aunque en tu narración hay por lo menos un personaje virtual más llamémosle "señor X", en la clasificación yo marcaría este post como "spooky"

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El recorrido

10% inspiración, 90% transpiración