Manos a la obra
Escribir nos sirve para sacar nuestros demonios, podemos inventar cualquier cosa, despotricar, reír, gritar, besar, morder, pintar matar, armar, volar, pensar, nadar y todo lo que se nos ocurra.
Si el demonio no sale por completo podemos atosigarlo con la escritura pues la tinta les hace un daño terrible, les causa úlceras, les honguea las alas y las patas, les desfigura más la cara como si fuera ácido, los va haciendo cada vez más pequeños hasta que un día pluck, desaparece y uno siente una gran alegría y mucha paz.
Por eso escupe el veneno, nunca lo dejes dentro.
Cierta persona me dijo que la gente sensible o se endurece o sufre mucho y mientras más tiempo pasa su comentario, me parece menos cierto, pues lo más fácil es endurecerte y bloquearte a lo que te duele. Bloquearlo es como meterlo a una olla express y algún día con un poquito de calor saldrá con una gran presión. Es como cubrir la herida para que no se vea, pero ésta se va llenando de pus que saldrá en cualquier momento, doliendo más que al principio, pues habrá que abrir, raspar, curar y esperar a que cierre. Y si no la curaste bien volverá a salir pus y habrá que repetir el proceso. La verdadera tarea es reconocerlo y enfrentarlo, saber por qué te dolió y curarlo.
Yo le regalé a una persona muy querida un invento para que sanara (no quiero decir lo que era realmente, debido a mi paranoia, pero podría decirse que era un durex mágico para envolver regalos), pero lamentablemente desapareció de la ciudad y no sé si le sirvió, pero consistía en obsequiarle pequeños detalles a personas que aprecies y que les des un obsequio con todo tu corazón.
Y estás de avaro sólo pónte a escribir como loco para poder sentirte mejor.
Si el demonio no sale por completo podemos atosigarlo con la escritura pues la tinta les hace un daño terrible, les causa úlceras, les honguea las alas y las patas, les desfigura más la cara como si fuera ácido, los va haciendo cada vez más pequeños hasta que un día pluck, desaparece y uno siente una gran alegría y mucha paz.
Por eso escupe el veneno, nunca lo dejes dentro.
Cierta persona me dijo que la gente sensible o se endurece o sufre mucho y mientras más tiempo pasa su comentario, me parece menos cierto, pues lo más fácil es endurecerte y bloquearte a lo que te duele. Bloquearlo es como meterlo a una olla express y algún día con un poquito de calor saldrá con una gran presión. Es como cubrir la herida para que no se vea, pero ésta se va llenando de pus que saldrá en cualquier momento, doliendo más que al principio, pues habrá que abrir, raspar, curar y esperar a que cierre. Y si no la curaste bien volverá a salir pus y habrá que repetir el proceso. La verdadera tarea es reconocerlo y enfrentarlo, saber por qué te dolió y curarlo.
Yo le regalé a una persona muy querida un invento para que sanara (no quiero decir lo que era realmente, debido a mi paranoia, pero podría decirse que era un durex mágico para envolver regalos), pero lamentablemente desapareció de la ciudad y no sé si le sirvió, pero consistía en obsequiarle pequeños detalles a personas que aprecies y que les des un obsequio con todo tu corazón.
Y estás de avaro sólo pónte a escribir como loco para poder sentirte mejor.
Pues sí, completamente de acuerdo en que escribir nos ayuda a exorcizar demonios, y mejor aún nos ayuda a autoconocernos. El budismo según he oído hace algo parecido te ayuda a sacar lo malo concentrandote y meditando, para conocer mejor tu yo, y después irónicamente cuando mejor te conoces descubres que no es el "yo" lo que importa sino, que no somos un "yo" sino un "nosotros", que formamos parte de la inmensidad del universo y al lado de eso cualquier "yo" y cualquier problemilla mundano se queda pequeño.
ResponderEliminarMil abrazos. Te quiero harto