Me metí en un vagón del metro

Esta canción muy conocida de Café Tacvba fue lo que hice hoy, pues decidí recorrer la ciudad sin tener un rumbo predeterminado y recorrer varias estaciones del metro. ¿Cuál era el objetivo? para mí es como una meditación en movimiento, porque ahí el tiempo es completamente relativo, porque piensas miles de cosas entre estación y estación, además tienes factores distractores como la música, la gente, etc, además el viaje me salió completamente gratis porque cuando llegué a la taquilla la chava que vende los boletos no estaba y de repente el poli me dice pase y pues pasé jajajaja. Lo primero que llamó mi atención fue una chava que se veía muy triste, de hecho se le estaban saliendo las lágrimas, y me hizo pensar en lo difícil que es cargar esos sentimientos cuando estamos en lugares públicos. Después me distraje porque había una niña jugando a dar vueltas en el tubo que está en los vagones pensaba como se puede divertir uno con algo tan simple. Después ya empezaron a subir los vendedores, con las discografías de Michael Jackson, de Juan Gabriel, de cumbia, de videos infantiles, etc. De repente me dio risa, pero sólo sonreí porque pusieron una canción que dice abuelito dime tú y me imaginé a un cuate que siempre se está quejando de que ya está bien abuelito, y lo visualicé como el abuelito de la canción y no me pude contener. La chava que estaba muy triste, se sacó de onda al verme sonreír y creo que en parte aligeré su carga pues también sonrió, luego cerré los ojos para no carcajearme porque ya estaba divagando bien feo con eso del abuelito y mejor me concentré en los sonidos y en la velocidad. Pensé en bajarme en Bellas Artes para ver el palacio que es un lugar que me da mucha tranquilidad, pero se me hizo muy predecible porque también hubiera recorrido la Alameda y como que es un paseo demasiado dominguero, por eso decidí seguir en los vagones más tiempo hasta que llegué a TAcuba donde decidí cambiar de línea, pero, en lugar de irme a Barranca como hubiera sido predecible, me fui hacia el otro lado, es decir hacia el Rosario, y así estuve viendo a la gente, había una niña chiquita (de unos 2 años aproximadamente) que empezó a bailar al ritmo de las cumbias, pero se movía superbien, movía padrísimo los hombros y eso que estaba sentada en las piernas de su mamá, por supuesto se me quedaba viendo (porque tengo el mal del imán de los niños) y sonreía, yo le empecé a seguir el juego y las dos veníamos moviendo los hombros. Después volví a cambiar de línea recorriendo el norte de la ciudad, estuvo padre porque el metro se quedó sin luz en el interior de los vagones y al estar en túneles sólo se veía todo en la penumbra como en película de miedo, muy padre, pero eso sólo pasó en una estación. Después pensé en empezar a regresar y volví a cambiar de línea y ahí no me acuerdo de nada, yo creo que venía divagando bien feo porque estaba piense y piense en lo que voy a hacer de mi vida je je, esto del metro altera los alucines, y me pasé por andar divagando pues según yo me bajaba en Hidalgo y cuando vi, ya estaba en Balderas, así que mejor me fui hasta Centro Médico jajajaja, después volví a trasbordar porque ya tenía hambre y ya quería comer algo porque mi estómago ya se estaba quejando. Finalmente llegué a mi destino, comí un delicioso sandwich de jamón con un té helado y me di cuenta de lo hermoso que había sido el viaje y cómo me había puesto de muy buen humor el observar las maravillas como la luz del sol, la velocidad, la convivencia de la gente, la oscuridad de los túneles, en fin todo lo que es la vida.

Comentarios

  1. jajaja no pude evitar reirme, me senti tu en esos lugares jajaja que risa, me encanta me identifico... pues la vida esta llena de esos pqueños detalles q le dan sentido jaja


    saludos!


    q buen alucine jaja

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  2. pues toma el metro y comparte los alucines que tengas, feliz viaje.

    Gracias por tu comentario

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  3. Una de mis canciones favoritas de los Tacvbos y un viaje como los que yo solía hacer algún tiempo atrás...

    También me recuerda que alguna vez andaba llorando en el metro por un hombre cuyo nombre inventado empieza con 'V' y alguien más se rió y me contagió su risa.

    Y ahora que lo pienso, a veces yo también he hecho reir a otros, supongo que es esa parte de bien que tiene el karma

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  4. no se, si quisiera pensar me iría a caminar, al metro no porque aunque usted no lo crea de niña fue una de mis grandes fobias, actualmente lo tolero pero es un lugar que me sigue dando miedillo.

    Abrazos

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